lunes, 29 de junio de 2009

La historia se repite

Parece mentira que aún nos sobrecojamos, y nos pille de sorpresa la repentina defunción de artistas consagrados, archiconocidos y muy forrados. Aunque a este último le ahogaran las deudas...
Pese a todo, he de reconocer, que aunque no haya seguido su carrera de manera intensa, definitivamente nos deja un pedazo de monstruo del espectáculo. Un dinosaurio (por lo inmenso, y por qué no, por el tiempo) musical que pocas veces se repite... Y como siempre, uniéndose al elenco de artistas con final dramático, se creará mito. No es para menos. Me vienen a la cabeza nombres como Elvis, Lennon, Jones, Hendrix, Bonham, Moon, Mercury y tantos y tantos que me dejo y que no han llegado al medio siglo... Incluso muchos de ellos han sobrepasado por los pelos un cuarto.
La verdad es que la historia es caprichosa... Y en el mundo del Rock, especialmente hija puta... Perdón por la expresión, no se me ocurría una expresión mejor para definirlo... Uno que es limitadito... Y decía que la historia es caprichosa, porque tiende a arrebatarnos a estos personajes que hacen que el mundo valga la pena, y que dentro de nuestro pequeño mundo, tengamos unos momentos de felicidad, euforia, pasión, histeria (colectiva), emoción, empatía y en definitiva, algo por lo que sentirnos vivos. A unos les da por el cine, a otros por el deporte, a otros por la literatura, etc. Y a otros nos da por la música, aunque alguno piense que monotemáticamente ;D. No me importa. Lo reconozco. Es mi sino.
Y recientemente nos ha dejado otra estrella que iluminaba, aunque con una luz tenue y casi imperceptible, el lucrado mundo de la mal llamada "industria musical". Y que, haciendo honor a ese dicho de la luminosidad de la llama antes de apagarse, esta vez sólo ha sido un instante antes del ocaso. Lo que se atisbaba como un gran destello, una supernova orgásmica de una mente brillante, a veces erróneamente confundida por desequilibrada, que iba a poner el broche final a una carrera de éxito descomunal y como un gigante merece, ha acabado en una enorme expectación tan ansiada como sorprendente. Al menos por el numero de actuaciones que estaban planeadas en un cuerpo tan frágil, al menos a lo que a simple vista parecía en las pocas apariciones televisivas que nos ha brindado estos últimos años. Y no siempre por cuestiones alegres y felices. Aunque ese es otro tema a abordar, del que yo tengo mi propia opinión que, por qué no decirlo, favorable al artista.
No pondré enlace a una de sus canciones o videoclips. En su lugar, le dedicaré el mejor homenaje que desde mi punto de vista puedo hacerle. En mi último día, también me gustaría que lo hicieran por mi.

Requiescat in pace. M. Jackson.